En una industria que a menudo glorifica el éxito comercial, hay artistas que construyen su legado sobre la autenticidad y el propósito. Con 30 años de carrera, Jose Riaza ha sido músico, actor, escritor y activista. La suya no es una historia de un ascenso meteórico, sino una búsqueda incansable de coherencia. Un viaje de Madrid a México, donde la música, la actuación y la filantropía no son mundos separados, sino los hilos de un mismo tapiz. Esta es la historia de cómo se pasa de ser la voz de una banda de rock a un narrador multifacético que usa su arte no como un fin, sino como una poderosa herramienta de cambio. Y en el corazón de su activismo reciente late "Palestina Libre", un álbum colectivo que une a 50 artistas de 13 países en una denuncia musical contra el genocidio, demostrando que su compromiso trasciende lo personal para convertirse en un llamado global a la justicia.
Pregunta: José, con una carrera de 30 años, es fácil olvidar los comienzos. ¿Recuerdas algún momento de duda o un "fracaso" inicial con tu banda Tragicomi-K que terminó siendo una lección fundamental para todo lo que vino después?
Jose Riaza: "Al contrario, creo que la mayoría de las cosas de mis principios y mi pasado están bastante claras en mi memoria... Lo más grande que aprendí fue el sistema 'político' que usaba en Tragicomi-K. Funcionó en su momento, pero a la larga, me hizo hacer todo lo contrario en mi época posterior en solitario. Me volví más democrático."
Pregunta: Ese cambio de España a México marca un antes y un después. ¿Fue una decisión meditada o hubo un evento catalizador, una canción o un encuentro, que te dijo “mi camino está aquí”?
Jose Riaza: "Un arrebato, un susurro del viento. Y concretamente el conocer a 'X-KanTina', unos músicos tapatíos que andaban de gira por Europa. La convivencia y la química con ellos me hizo conectar con otra posibilidad aunque yo en ese momento no lo sabía. Tiempo después me deshice de mi vida en Madrid y vine a México."
Esa decisión, tomada casi por un "susurro del viento", no solo cambió su lugar de residencia, sino que liberó su voz creativa. Lejos de los sistemas "políticos" de su banda inicial, José encontró en la soledad y la autogestión la libertad para crear desde el corazón, sin concesiones. Esa valentía es la que años después lo llevaría a embarcarse en proyectos íntimos como "Amor y Trampantojos", pero también en iniciativas colectivas masivas como "Palestina Libre", donde la democracia creativa se traduce en una colaboración internacional para alzar la voz contra la injusticia.
Pregunta: Te defines como "el músico español más mexicano". Más que una etiqueta, ¿Cómo se traduce esa mezcla en tu creatividad? ¿Puedes ponernos un ejemplo concreto de una canción donde se note la herencia española dialogando con la influencia mexicana?
Jose Riaza: "La verdad es yo nunca me he referido así a mí mismo. Más bien creo que han sido descripciones de varios compañeros periodistas que lo han colgado por ahí. Es evidente que México me gusta y conecto con él, adoro vivir aquí, pero soy un ciudadano de mundo. No creo en los países, son conceptos ambiguos que no resuenan conmigo, sin embargo al sentir y vivir aquí, me siento bien y he hecho docenas de canciones con referencias a México. Supongo que mi 'Testamento' (Gracias, 2013), a pesar de tener un ritmo de rumba flamenca, es la declaración de amor más representativa a mi querido México."
Pregunta: "Amor y Trampantojos" es un álbum conceptual sobre el duelo que debe escucharse completo. ¿Qué te llevó a tomar ese riesgo artístico en una era de sencillos y streaming? ¿Tuviste miedo de que el público no lo entendiera?
José Riaza: "El propio concepto me decía que debía ser un álbum unido. Comercialmente era un volado como todo en el mundo de la música independiente. Estamos en tiempos oscuros para la cultura. De todas formas hago las cosas porque me salen del corazón, bastante de autoterapia y arrebato. Eso ya le da un gran valor al álbum, incluso si no lo hubiese lanzado nunca, el disco sirve para sanar duelos, heridas... Si a la gente le gusta ya es un plus y una alegría, pero no es mi objetivo al escribir música en general."
Pregunta: De la música al set de filmación en 'Luis Miguel: La Serie'. ¿Qué herramienta de actor has incorporado a tu manera de componer o interpretar en vivo? ¿Y viceversa?
Jose Riaza: "Al final es un poco la misma cosa, interpretar guiones o interpretar canciones. En el área musical me sale automático, no puedo escudriñar mucho en mis procesos porque está muy adherido a mí, pero con la interpretación actoral me encuentro en un proceso de profundo aprendizaje con diferentes maestros. Las nuevas técnicas que aprendo me afectan en mi vida personal (toquetean mucho la psicología del individuo) y por ende en la composición de la música y lírica. Como decía son mundos que se funden con enorme naturalidad."
Pregunta: En tu labor humanitaria, como en el terremoto de Puebla o el proyecto "Palestina Libre", ¿hay una anécdota específica que resuma por qué el arte es tan necesario en medio de una tragedia? Y sobre "Palestina Libre", unir a 50 artistas es un logro enorme. ¿Cuál es la historia humana más poderosa detrás de este álbum?
Jose Riaza: "Hay una definición de 'El duende' que creo aplica mucho para el tema que estamos tocando, 'tener duende' es una especie de magia que surge cuando el artista interpreta y el público conecta, creo que eso es lo que puede brindarle el arte al mundo; ese duende, esa magia, ahí es cuando tocas corazones y cambias el mundo (aunque sea el mundo individual). Si me pongo un poco más mental te diría que cantar está bien, amar está bien, pero el voluntariado, trabajar para el prójimo, la ayuda humanitaria, el servir a la sociedad da un propósito de vida muy poderoso e innegable... “Palestina libre: música contra el genocidio” ha sido un disco completamente natural, la gente ya tenía dentro de sí un mismo dolor en forma de canción que ahora es compartido con otras personas, un dolor que al ser contado y cantado nos hace sentir menos solos y como si fuéramos un poco más 'normales', no unos bichos raros de la sociedad llorando por gente que no conoce y que viven a miles de millas en otra cultura. El crisol de historias narradas en el álbum es brutal y ofrece puntos de vista y ritmos totalmente diferentes. De mis trabajos filantrópicos creo que es el número uno. Escuchar el álbum de la primera a la canción número 40 me llena de orgullo y sentimiento."
Lanzado el 15 de agosto de 2025, "Palestina Libre" no es solo un álbum: es un proceso de activismo colectivo que reúne 40 canciones en 150 minutos de música por la paz, con artistas como Paloma Hidalgo (Chile-Palestina), Reincidentes (España), Lengualerta (México), Fernando Madina (España-Venezuela) y muchos más de países como Panamá, Guatemala, Colombia, Costa Rica, Uruguay, Argentina, Holanda y Grecia. Iniciado por Jose junto a Eloy Acosta, con el apoyo de la ONG Más Música Menos Balas y la disquera independiente SocSub, el proyecto surgió del hartazgo ante el silencio global sobre el genocidio en Palestina. La portada, obra de la artista chilena Ana Gutiérrez "Catana", fue seleccionada en una convocatoria abierta. Más allá de la música, incluye planes para conciertos, muestras audiovisuales y pictóricas. Para José, este álbum transforma el dolor individual en una denuncia compartida, convirtiendo la música en una herramienta de resistencia y esperanza que hace sentir "menos solos" a quienes la crean y escuchan.
Pregunta: Compartir escenario con artistas como Café Tacvba o Zoé debe dejar huella. ¿Hay algún consejo o una observación de alguno de ellos que hayas hecho tuyo y que haya cambiado tu forma de entender el escenario?
Jose Riaza: "Supongo que si he de ser sincero lo que he visto en muchos artistas grandes es dinero, producción, fuegos artificiales, pantallas enormes y quizá una seguridad que dan los años y el respaldo de una gran producción y equipo humano, pero no me ha calado en demasía, sin embargo recuerdo la gira que hice con Paco Barrios 'El Mastuerzo', un artista mucho más humano y humilde, y me dejó más lecciones, cosas como: que cantamos para la gente, que cantamos para molestar, para cambiar el mundo, para remover lo que el sistema quiere estancar... cosas que sabía ya, pero que Paco me recordó. El porque estamos en este oficio, porque hacemos lo que hacemos. Recuerdo que le cagaba la palabra 'show', una que uso mucho yo para referirme al performance, y el decía: no, es un recital, un concierto, show es lo que hace la farándula, nosotros somos de verdad."

Pregunta: Tu trabajo creativo y tu activismo social van de la mano. ¿Cómo evitas que se conviertan en dos mundos separados? ¿Hay una convicción ética que una tu música, tu actuación y tu filantropía?
Jose Riaza: "Absolutamente, pero te daré otra respuesta: Porque si alguna vez pensé como empresario ahora ya no me sale. Solo quiero cantar por mí y para cambiar el mundo, para acariciar o arañar la sensibilidad ajena, para remover la mierda, para agitar los corazones, para escandalizar, para empatizar. Soy creativo desde mi trinchera que suele estar sustentada en el humanismo, en el activismo y en la belleza y fealdad del mundo que amo y habito."
Pregunta: Después de una vida tan diversa, si un joven artista te preguntara: "Jose, ¿Cómo encuentro mi camino sin venderme?", ¿Qué lección basada en tu experiencia le darías?
Jose Riaza: "Que paren, que escuchen mente y corazón, no solo de pan y arrebatos vive el juglar, que respiren profundo, que no corran, que hablen con la gente en la calle, que huelan el pasto, el viento que viene del norte, el olor de la lluvia antes del aguacero... La vida es hermosa, pero si no la vemos como contemplativos pasa de largo en un abrir y cerrar de ojos. Lo importante es el camino, nunca el destino."
Pregunta: Mirando hacia adelante, ¿hay alguna causa o una historia por contar que sientes que es el próximo reto necesario para tu arte?
Jose Riaza: "No lo sé. Solo quiero amanecer mañana y ver el hermoso día que me ha preparado el universo. Seguro que quedan algunos días sublimes que vivir. Supongo que siempre faltan historias que contar y la mejor canción que escribir. Si ya pasó lo mejor ¿Para qué habría de seguir? Aunque tal vez si nos acercamos un poco más podríamos descubrir que siempre cantamos la misma historia, la historia del mundo y de nosotros mismos."
Al final del camino, después de 30 años de escenarios, películas, brigadas de ayuda y proyectos como "Palestina Libre" —su producción más reciente y colectiva—, el consejo de José Riaza no habla de algoritmos ni de estrategias de marketing. Es una invitación a detenerse, a oler la lluvia y a recordar que lo importante no es el destino, sino el camino. Su legado trasciende la discografía: es un recordatorio poderoso de que el arte más perdurable no es el que se vende, sino el que nace de la necesidad de entender el mundo y, en el proceso, cambiarlo un poco, aunque sea conectando a 50 voces en una sola denuncia por la paz.
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